La fórmula de Jeff Bezos, respaldada por la ciencia, para tomar decisiones difíciles.

Por EmpreHouse,

Publicado el 1 de abr. de 2025   —   3 min de lectura

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Jeff Bezos, fundador de Amazon.

En 1994, Jeff Bezos tomó una decisión que cambiaría su vida (y la del comercio global): renunció a una prometedora carrera en el mundo financiero para fundar una librería online. En ese entonces, vender libros por internet parecía una locura. Hoy, Amazon es uno de los gigantes tecnológicos más poderosos del mundo. Pero lo interesante no es solo el resultado, sino cómo tomó esa decisión.

En el New York Times DealBook Summit, Bezos explicó que su fórmula para enfrentar decisiones difíciles no se basa únicamente en el coraje, sino en un marco mental concreto: el “marco de minimización del arrepentimiento”.

“Me di cuenta de que no me arrepentiría de intentar construir algo importante, incluso si fracasaba. Pero sabía que me arrepentiría de no intentarlo”.

Un ejercicio mental simple y poderoso

Cuando Bezos se encontró frente al dilema de seguir una carrera cómoda o emprender algo completamente incierto, se proyectó a sí mismo a los 80 años y se preguntó: ¿De qué me voy a arrepentir más?

Ese ejercicio mental le permitió ver el miedo al fracaso con otra mirada: el arrepentimiento por no intentarlo le pesaba más que el riesgo de fallar. Esto puede ser una herramienta poderosa para cualquiera. No se trata de eliminar el miedo, sino de ponerlo en perspectiva.

¿El riesgo está mal calculado?

Bezos no solo se basó en su intuición. Su visión tiene respaldo científico. El ser humano está biológicamente condicionado a sobreestimar los riesgos y subestimar las oportunidades. Es decir, nuestro cerebro está diseñado para conservar lo que tenemos, incluso cuando dar un paso puede acercarnos a algo mucho mejor.

Esto se refuerza con un experimento del economista Steve Levitt, coautor de Freakonomics, quien reunió a más de 20.000 personas enfrentando decisiones importantes (como cambiar de trabajo o mudarse). A través de una moneda, les propuso dejar la decisión al azar: si salía cara, hacían el cambio; si salía cruz, se quedaban como estaban.

¿El resultado? Aquellos que tomaron el riesgo reportaron niveles de felicidad significativamente mayores. Según Levitt: “La gente es demasiado cautelosa cuando se trata de hacer cambios”. Este hallazgo sugiere que muchas veces evitamos cambiar simplemente por miedo irracional, no por una evaluación lógica de las consecuencias.

Un miedo ancestral que ya no nos sirve

La explicación va más allá de lo psicológico. Nuestra aversión al riesgo tiene raíces evolutivas. Durante millones de años, nuestros antepasados vivieron en entornos hostiles, donde cualquier paso en falso podía significar la muerte. En ese contexto, evitar lo desconocido era una estrategia de supervivencia. No explorar una nueva cueva o no separarse del grupo podía evitar encuentros con depredadores, enfermedades o escasez de recursos. El cerebro humano se fue moldeando para priorizar la seguridad y responder con rapidez al peligro.

Ese mecanismo nos fue útil durante miles de años. Pero el mundo moderno es totalmente distinto. Ya no vivimos bajo amenaza constante de morir por una mala decisión. Hoy, la mayoría de los riesgos no amenazan nuestra vida, sino nuestra zona de confort. Sin embargo, nuestro cerebro sigue funcionando con la misma lógica primitiva, activando señales de alerta incluso cuando el riesgo real es mínimo o simbólico.

Reconocer que nuestros instintos están desfasados con la realidad actual es el primer paso para romper ese patrón. Cuando entendemos que el miedo viene de un sistema anticuado, podemos empezar a desafiarlo con lógica, perspectiva y acción. En el mundo actual, arriesgarse con inteligencia no es una amenaza: es una ventaja competitiva.

Cómo cultivar una mentalidad más audaz

Bezos insiste en que esta mentalidad se puede entrenar. No se trata de ser imprudente, sino de desarrollar la capacidad de reconocer cuándo estamos tomando decisiones desde el miedo. Para él, lo que muchos ven como valentía, en realidad es análisis: observar nuestros sesgos, desafiarlos y actuar de manera informada.

“Inclínense hacia el riesgo”, recomienda Bezos. Pero no como un salto al vacío, sino como una estrategia consciente para vencer la distorsión con la que solemos mirar el futuro.

En definitiva, tomar decisiones difíciles forma parte del camino emprendedor. Y aunque el miedo nunca desaparece del todo, podemos elegir no dejar que nos gobierne.

¿Estás frente a una decisión importante? Preguntate: cuando tengas 80 años, ¿qué te haría sentir más orgulloso: haberlo intentado, o haberlo dejado pasar?

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