En el mundo del emprendimiento, el crecimiento constante no es una opción, sino una necesidad. Mientras algunos lo atribuyen al talento o la suerte, figuras como Bill Gates, Elon Musk y Mark Zuckerberg han dejado claro que el verdadero motor de su éxito está en el aprendizaje continuo. Y una de las herramientas más efectivas que comparten es la llamada “regla de las cinco horas”.
Este concepto, detallado por Thomas C. Corley en su libro Rich Habits: The Daily Success Habits of Rich Individuals, revela una verdad poderosa: las personas más exitosas del mundo no dejan de aprender, incluso cuando ya lo han “logrado todo”. Según Corley, estos líderes dedican al menos una hora por día, cinco días a la semana, a nutrir su mente con nuevos conocimientos.
¿En qué consiste la regla?
La regla es simple en su estructura, pero muy poderosa en impacto. Se trata de reservar una hora diaria durante cinco días a la semana para actividades que impulsen el crecimiento intelectual y profesional. Esta hora no es para trabajar, ni para revisar correos, ni para consumir redes sociales: es una inversión directa en uno mismo.
¿Qué se puede hacer en ese tiempo? Leer libros, escuchar audiolibros, tomar cursos, escribir reflexiones, participar en debates o asistir a eventos que estimulen la curiosidad. La clave está en enfocarse en el “aprendizaje deliberado”.
Lo hacen los grandes exitosos
Bill Gates ha reconocido públicamente que la lectura es uno de los pilares de su éxito. De hecho, mantiene el hábito de leer unos 50 libros al año. Mark Zuckerberg, durante un año completo, se propuso leer un libro cada dos semanas. Y Elon Musk, conocido por liderar industrias tan diversas como la aeroespacial y la automotriz, dedica ese tiempo para aprender nuevos temas de ingeniería y adquirir habilidades que mejoren su desempeño en empresas como Tesla y SpaceX.
“La mayoría de las personas exitosas son aprendices de por vida”, afirma Corley en su libro, destacando cómo este hábito diferencia a quienes alcanzan logros extraordinarios.
Cómo aplicarla en la vida cotidiana
Esta regla no es exclusiva de los multimillonarios; cualquier persona con ganas de crecer, tanto a nivel personal como profesional, puede implementarla. Lo importante no es tener recursos ilimitados, sino el compromiso con el aprendizaje. Si querés poner en práctica la “regla de las cinco horas”, estos pasos pueden ayudarte:
- Elegí tu mejor momento del día: Encontrá esa hora en la que podés concentrarte sin interrupciones. Algunas personas prefieren las mañanas, otras las noches. Lo importante es que sea un momento fijo y respetado.
- Sé constante: La diferencia no está en hacer mucho de golpe, sino en hacer un poco cada día. Con el tiempo, esa hora diaria se convierte en un músculo mental que transforma tu forma de pensar, de crear y de tomar decisiones.
- Retenelo y compartilo: Anotá lo que aprendés, contáselo a alguien más o aplicalo en tu vida. Esto solidifica el conocimiento y lo convierte en parte de tu experiencia.
Una pequeña gran diferencia
Dedicar cinco horas a la semana puede no parecer mucho, pero el efecto acumulativo es enorme. A lo largo de un año, son más de 250 horas invertidas en tu crecimiento personal y profesional. Y eso, como lo han demostrado las figuras más influyentes del mundo empresarial, marca una gran diferencia.
En un mundo donde la información abunda, saber cómo aprender de forma activa y estratégica es una de las ventajas competitivas más grandes que un emprendedor puede tener.