Cuando se habla de alcanzar el éxito en el mundo de los negocios, la imagen típica es la de un emprendedor totalmente enfocado, sin distracciones, con la vista fija en la meta. Sin embargo, la ciencia sugiere que para tener éxito a largo plazo, es crucial tener un hobby, especialmente para evitar el agotamiento.
Menos riesgo de fracaso
Un estudio en la Academy of Management Journal analizó a más de 5.000 emprendedores durante 15 años y descubrió que aquellos que mantuvieron sus trabajos diarios mientras lanzaban sus startups tenían un 33% menos de probabilidades de fracasar en comparación con los que se lanzaron al 100% desde el principio. Esta estadística desafía la narrativa tradicional de que para tener éxito hay que “quemar las naves”.
El camino de los mejores
El éxito no solo aplica a los negocios. Un estudio con más de 6.000 atletas en PLOS One reveló que los deportistas de élite solían practicar múltiples deportes antes de especializarse en uno solo. El periodista David Epstein lo resume en su libro Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World: “Entre los atletas que llegan a ser élite, probar diferentes deportes y retrasar la especialización es, de lejos, el camino más común hacia la cima”.
Además, otro estudio en el Creativity Research Journal encontró que los científicos ganadores del Premio Nobel eran casi tres veces más propensos a tener hobbies creativos como cantar, actuar o escribir, o manualidades como pintar y trabajar la madera, en comparación con sus colegas que no ganaron el premio.
La sostenibilidad es clave
El verdadero éxito no se trata solo de logros puntuales, sino de mantenerse en la cima a largo plazo. Según un estudio publicado en el Journal of Vocational Behavior en 2020, una carrera sostenible permite a las personas “mantenerse saludables, productivas, felices y empleables a lo largo de su vida”. En palabras de Warren Buffett, es el “efecto Matusalén”: la combinación de consistencia y tiempo.
¿Cualquier hobby funciona?
No todos los hobbies aportan el mismo valor. La investigación sugiere que si tu hobby es muy similar a tu trabajo, los beneficios disminuyen. Además, la seriedad del hobby también influye: cuanto más competitivo o demandante sea, más probable es que se convierta en una fuente de estrés en lugar de un escape.
Por ejemplo, si sos contador y disfrutás cultivar rosas, es una excelente manera de desconectar, a menos que decidas competir en el concurso anual de la American Rose Society. De manera similar, si sos programador y en tu tiempo libre desarrollás aplicaciones, podrías no estar obteniendo el descanso mental que necesitás.
El equilibrio perfecto
El ideal es un hobby que sea tanto “poco serio” como “poco similar” a tu trabajo. Epstein comparte en su newsletter la historia de un corredor de élite que tomó el tejido como hobby y de un esquiador olímpico que construyó una casa. Para su entrenador, esto era fundamental: “Si solo tenés el deporte y nada más, es muy difícil perseverar durante muchos años”.
El aprendizaje clave
Si estás construyendo un negocio, no podés permitirte que todo tu mundo gire en torno a eso. Necesitás algo que te permita desconectar, aunque sea por cortos periodos. Esto no solo te ayudará a evitar el agotamiento, sino que te permitirá regresar a tu negocio con más energía, enfoque y creatividad.